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Category Archives: Relato de un náufrago

¿Crónica?


Este texto está relatado en primera persona donde el periodista narra a voz del protagonista de la historia los eventos ocurridos y percibidos por el náufrago. Por tal motivo se vuelve confusa la determinación de este escrito como una crónica, ya que el periodista no es un testigo presencial de los hechos recreados a través de la narración y descripción de cada día vivido por Luis Alejandro Velasco en altamar.

Sin embargo, el periodista pudo recrear lo vivido por el joven a través de una labor periodística donde evidentemente estuvo presente.

Dentro del relato se reconstruye el ambiente, se muestra a personajes haciendo acciones, y evidentemente se les da voz a los personajes, a través de la recurrencia a la narración y descripción donde se incluye además una contextualización del ambiente.

Otro punto a destacar, es que la narración lleva un orden cronológico donde se relata día a día lo sucedido, además de describir las sensaciones del náufrago con el objetivo de narrar únicamente la situación que vivió durante ese tipo, sin desviarse en la descripción de otro aspecto.

La estructura del relato, en caso de considerarse como una crónica periodística sería breve clímax, detalles, interés secundario y climax.

Por tal, podría considerarse como una crónica donde el autor es el náufrago el cual reconstruye los hechos a través de recursos como la narración y descripción, para mostrar detalles y permitir que el lector reconstruya el ambiente que vivió auxiliándose de la cronología que permite narre lo sucedido día tras día. Mientras que García Márquez funge como recopilador y redactor del mismo.

Labor periodística


Este relato fue recopilado, según García Márquez en 20 sesiones de seis horas diarias, durante las cuales él tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar las contradicciones del joven, para así poder reconstruir el relato compacto y verídico. Logrando una historia dividida en episodios, que se publicó en catorce días consecutivos.

La labor periodística realizada por Márquez sobre el náufrago Luis Alejandro Velasco fue publicada por el diario “El espectador” de Bogotá, donde Gabriel García Márquez trabajó en su juventud.

Posteriormente, a pesar de los problemas políticos ocasionados por la publicación de estos relatos, el escritor, decidió recopilar estos fragmentos para lograr la impresión de un libro al respecto.

Reseña

Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez es la recopilación de la narración de las vivencias de un joven de 20 años, el cual vivió durante 10 días una lucha por la supervivencia frente a un mundo desconocido y aterrante. La cual, lo llevó a glorificarse como un héroe que sólo buscaba regresar a una tierra que veía como su hogar. Un hogar de todos y de nadie.

Esta narración se encuentra fragmentada en 14 capítulos, los cuales a su vez se subdividen en episodios que ejemplifican las visiones que el náufrago tenía de su propia realidad. Pues está diverja entre las paradojas del día y la noche, del frío y el calor, la tierra y el mar, la vida y la muerte. Donde conforme pasan sus días, pasan sus visiones y percepciones de una realidad confusa y cambiante.

Es así como a través de cada día narrado, el lector se siente empapado de la mezcla de sensaciones que provoca cada palabra descrita por el autor. Es la necesidad de sobrevivir, el temor por lo desconocido, la esperanza fugaz. Una lucha contra marea que no cesa sino hasta que uno se topa con el final de la lectura.

Además de relatar una serie de hechos desconocidos para algunos de los lectores, de reseñar las experiencias vividas por un ser dentro de un hábitat a la cual no pertenece, la narración deja ver las sensaciones, impulsos, actitudes, pensamientos que tiene el ser humano. Permite una reflexión de la manera en la qué quien está leyendo actuaría al encontrase en tal situación. Da la posibilidad de una identificación, reflexión e incluso un reconocimiento del hombre.

Al terminar de leer el libro, llegué a un punto de conflicto, pues aún cuando ya explique el por qué considero que se trata en la parte esencial de una crónica, me hizo dudar el hecho de que Gabriel García Márquez siempre se refiere a él como un relato.

Además no logro establecer una estructura para el libro completo, sin embargo, si puedo llegar a la conclusión de que la crónica del autor en los zapatos del náufrago es la siguiente: clímax breve, detalle, interés secundario y clímax.

No puedo afirmar que el libro se trate de como ya mencione de una narración testimonial con una crónica como elemento de ayuda, o bien un relato de una historia como se menciona, es por eso que espero escuchar la discusión que en clase se llevará a cabo, para reafirmar o refutar mi análisis.

Como anteriormente mencione, este libro cuenta con dos grandes géneros periodísticos que sin duda le dan a este trabajo un carácter informativo muy importante, ya que la manera en que fue redactado, le dio novedad al tema captando así la completa atención del lector.

Como ya se dijo, el libro en sí es una narración testimonial, ya que es básicamente la historia de un suceso platicada a manera de experiencia por el observador que es el principal participante del hecho en cuestión.

Ahora bien, la crónica se hace notar desde el momento en que el autor, Gabriel García Márquez, se expresa como si fuera Luis Alejandro Velasco, el náufrago; a partir de aquí se encuentran muchos elementos característicos de una crónica:

La innegable presencia del autor, quien fue observador participante, pero también participante puro de los hechos; cuenta con descrpciones de detalles, hechos y ambientes, así como con narraciones muy evidentes, que crean un relato que es completamente subjetivo a lo vivido por el observador, en este caso, el náufrago.

Es una interpretación clara, sencilla y concisa de una experiencia, la cual mantiene una cronología de los hechos, es de carácter informativo, en este caso, la noticia sería el cómo es que uno de los hombres que cayó del destructor “Caldas” sobrevivió tras estar diez días en una balsa sin comida ni agua y propenso a las inclemencias de la naturaleza.

Su interés social, lo cual lo hace novedoso, es la vida humana, en este caso la supervivencia casi imposible.

Asimismo hay presencia de algunos pequeños diálogos, así como un seguimiento constante de los hechos, dando así un encadenamiento evidente de ideas.

Cabe destacar que su redacción está pensada y elaborada de manera que se le considera literaria, es decir, que esta escrito de tal manera que pareciera ser una novela o un cuento.

Una de las crónicas de nuestra elección, fue publicada por Vicente Leñero en la Revista de la Universidad de México, la cual a continuación se muestra.

Te agradecemos comentes lo que de ella opinas:

Lo que sea de cada quien

Don Erasmo, el loco

 

Vicente Leñero

 

 

David Noble y yo teníamos trece, catorce años, cuando lo veíamos subir o bajar del tranvía de Revolución en la parada Once de Abril, donde termina Tacubaya y empieza San Pedro de los Pinos.

Era un viejo de dar pánico. Altísimo pero jorobado como si le pesara su cabeza greñuda de cabellos blancos al viento, barba de picos como la de Maximiliano, enormes hombreras para abultar su saco negro de solapas anchas; andrajoso, arrugado siempre, recta su sólida nariz. Labios en movimiento mascullando majaderías o maldiciones. Todo él, para David Noble y para mí, conformaba la imagen tenebrosa de un desquiciado: el clásico orate del rumbo.

-Ahí está otra vez el viejo loco –chacoteábamos con más miedo que lástima.

Vivía en una casota descarapelada de Avenida Revolución, frente a la plazoleta de los Mártires de Tacubaya, cerca de la vivienda de David Noble que de vez en cuando se asomaba por lo agujeritos de la reja y me decía después:

-Está llena de gatos y perros callejeros. Sale de su casa para darles de comer y los mete luego como si fueran su familia. Dicen que si mujer es una bruja. Dicen que él está poseído.

Ciertamente el viejo estaba poseído, pero no por el demonio sino por los clásicos de la literatura: Homero, Shakespeare, Goethe, Cervantes…

 

 Eso lo supe meses después por mi hermano Armando:

-No es un loco, no seas tonto. Es don Erasmo Castellanos Quinto, el maestro más famoso de la Preparatoria Nacional. Los alumnos se pelean por entrar a sus clases. Se sabe El Quijote de memoria, desde la primera hasta la última línea ¿te imaginas lo que es eso? Además es poeta.

-¿Y por qué anda así como un mendigo?

-Es pobre, como todos los maestros de escuelas oficiales.

-Tiene facha del mismísimo demonio. No se baña.

-Porque es excéntrico. La mayoría de los genios son excéntricos, ¿no sabías?

Con le tiempo supe más de don Erasmo. Un viejo amigo, Roberto Oropeza, le escribió una entrañable semblanza que publicó la Preparatoria de la UNAM. Ángel Boliver lo pintó en un óleo de fuego que se exhibió en el aula Justo Sierra de San Ildefonso. Ricardo Garibay escribió a cada rato de él: “Su soberbia no tenía límites, tampoco su humildad. Nos enseñó a leer La Ilíada, La Odisea, La Divina comedia, El Quijote. Yo le seguí varios años, me le hice inseparable. Lo salvará su pasión, muchachito”, me decía.

          Garibay lo describió como bombín, zapatos tenis y una bolsa de ixtle repleta de libros. Decía que tenía cien o ciento cincuenta años en 1940, pero cuando don Erasmo murió en el 55, así de viejo como parecía, acaba de cumplir sólo setenta y seis años. Su mujer, la bella Gabriela de la Torre, le aventajaba diez años y murió poco antes. “Don Erasmo no soportó el trance -escribió Garibay-. Enloqueció, movió cuanto pudo para desenterrarla y consiguió del Presidente de la República el permiso, y jurando que la resucitaría fue al cementerio, y la vieja era ya el triunfo de los gusanos, y él entonces perdió de veras la razón”.

          Don Erasmo murió loco, sin duda, pero no lo estaba en el 45, en el 47, cuando David Noble y yo lo mirábamos en el tranvía murmurando maldiciones: sus ojos llameantes metidos en un libro.

          Un día, en el morbo de la incipiente adolescencia, David Noble me propuso espiarlo y espiar a sus animales por la barda de atrás. Tal vez saltar y escrudiñar su casa.

          Acepté muerto de miedo pero mi amigo no llegó a la cita. Entonces me hice el valiente y me planté frente a la casona en ruinas –tapiadas las ventanas- de Avenida Revolución. Oscurecía ya cuando hice sonar la lámina de la reja. Un escándalo de ladridos y maullidos y bramidos de todo un zoológico satánico se alborotó detrás. La reja se abrió de repente y ahí estaba el demonio en persona plantándome sus manazas, levantándome un vilo, haciéndome caer en la tiniebla de un cuarto sin ojos donde la jauría de fieras se me echaba encima mientras las carcajadas del loco y de la bruja retumbaban como en el séptimo círculo del infierno.

          Desperté sudando, como en las películas.

-¿Qué te pasa?- se alertó mi hermano Luis.

A más de sesenta años de distancia no logro recordar los incidentes de aquella pesadilla que provocó el imaginario encuentro con don Erasmo. Sólo recuerdo en sombras mi pánico de adolescente.

Relato de un náufrago del muy reconocido escritor colombiano Gabriel García Márquez, es sin duda una clara expresión de la forma más adecuada de redacción tanto literaria como periodística.

Con base en la utilización de las tres formas del discurso: descripción, narración y exposición, pero principalmente en las dos primeras, el autor nos remite a un claro ejemplo de una crónica, pero que se encuentra inmersa en otro género periodístico también muy difícil de lograr: la narración testimonial.

Por medio de su tan peculiar manera de escribir, Gabriel García Márquez, logra establecer una lectura muy sencilla pero reveladora, dando el ejemplo de una obra periodística digan de ser analizada y por supuesto utilizada como guía para los trabajos que realizaremos en el futu

Este espacio ha sido creado para comentar algunos de los temas que en la clase de “Géneros Periodísticos II” se manejan; será importante para nosotros que nos hagan saber su opinión acerca de las discusiones que en éste se llevarán a cabo.

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